Lunes 8 de Junio de 2026

Gremiales | 08 de junio

El ajuste en el INTA deja sin personal una agencia estratégica para la producción lechera en Córdoba

La Agencia de Extensión Rural del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Brinkmann, en el noreste de Córdoba, se encamina al cierre luego de que la totalidad de sus profesionales y técnicos decidieran adherir al plan de retiros voluntarios impulsado por el Gobierno nacional. La situación genera preocupación entre productores, autoridades locales y trabajadores del organismo por el impacto que tendrá sobre una de las principales regiones lecheras del país.

La dependencia, que durante décadas funcionó como un nexo entre la investigación científica y los productores agropecuarios de la zona, quedará sin personal operativo una vez concretadas las desvinculaciones. Los tres integrantes del equipo técnico aceptaron incorporarse al programa de retiros, en medio de la incertidumbre generada por el proceso de reestructuración que atraviesa el organismo.

La medida forma parte de una política de reducción de personal que ya acumula cientos de adhesiones en todo el país. De acuerdo con datos difundidos por medios especializados, cerca de 900 trabajadores solicitaron incorporarse al esquema de retiro voluntario, ante el temor de futuras declaraciones de disponibilidad o nuevas medidas de ajuste.

El cierre de la agencia representa un golpe para una región cuya economía depende en gran medida de la actividad agropecuaria y, especialmente, de la producción láctea. La oficina de Brinkmann cumplía funciones de asistencia técnica, capacitación y transferencia de conocimientos hacia productores y familias rurales, además de participar en programas de desarrollo local.

Desde el municipio manifestaron su rechazo a la decisión y destacaron el rol histórico que cumplió el INTA en la localidad. A través de un comunicado, recordaron que durante casi seis décadas los profesionales del organismo trabajaron junto a productores rurales para mejorar los sistemas productivos, promover prácticas sustentables y fortalecer el desarrollo regional.

Las autoridades locales también resaltaron la importancia de iniciativas como Pro Huerta, que permitió a numerosas familias complementar sus ingresos mediante la producción de alimentos, además de fomentar la seguridad alimentaria en distintos sectores de la comunidad.

En ese contexto, cuestionaron el proceso de reducción de estructuras que atraviesa el organismo y advirtieron sobre las consecuencias que podría tener el debilitamiento de la presencia territorial del INTA en el interior del país. Asimismo, solicitaron que, en caso de concretarse el cierre definitivo, el edificio donde funciona la agencia permanezca bajo control comunitario y continúe siendo utilizado para actividades de interés público.

La situación se desarrolla mientras crece la controversia judicial en torno al futuro del organismo. Días atrás, la Justicia Federal hizo lugar a una presentación realizada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y ordenó suspender los efectos de una resolución que habilitaba modificaciones estructurales dentro del INTA.

La medida cautelar impide avanzar, por el momento, con la eliminación de dependencias, traslados de personal, pases a disponibilidad y otras acciones vinculadas al proceso de reorganización institucional. El fallo remarcó la importancia de las tareas de investigación, asistencia técnica y transferencia tecnológica que desarrolla el organismo, especialmente en áreas vinculadas al fortalecimiento de las economías regionales y la agricultura familiar.

Mientras tanto, en Brinkmann crece la incertidumbre sobre el futuro de una institución considerada clave para el desarrollo productivo de la región y cuyo eventual cierre es interpretado por distintos sectores como una señal del profundo impacto que el ajuste estatal está teniendo sobre el sistema científico y tecnológico argentino.

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