Gremiales | 08 de mayo
Crisis en la industria textil: Amesud entra en concurso preventivo y profundiza la preocupación del sector
La histórica empresa Yeal Kim decidió iniciar un concurso preventivo para la firma Textil Amesud, en medio de un escenario marcado por el derrumbe del consumo interno, el avance de las importaciones y una fuerte caída en la producción nacional. La compañía, que supo posicionarse entre las principales fabricantes de tejidos de punto del conurbano bonaerense, hoy trabaja con menos de un tercio de su capacidad operativa.
El deterioro de la actividad golpea de lleno a una de las industrias más afectadas por la apertura importadora y el retroceso del mercado interno. Según reconocieron desde la propia empresa, la producción actual resulta insuficiente para sostener la estructura de costos. “Una fábrica no puede sobrevivir funcionando por debajo del 30% de su capacidad”, señalaron desde la conducción de Amesud, que ya atraviesa un fuerte ajuste interno.
La situación se agravó en los últimos años a partir del crecimiento de plataformas internacionales de comercio electrónico como Shein y Temu, que incrementaron el ingreso de productos importados a precios muy bajos. A esto se sumaron la flexibilización de controles aduaneros y la pérdida de poder adquisitivo, factores que redujeron drásticamente las ventas del sector textil.
Datos difundidos por la Fundación Pro Tejer muestran la magnitud de la crisis: durante los primeros meses de 2026, siete de cada diez máquinas textiles permanecieron paralizadas. Además, la producción del rubro cayó más de 30% interanual y también se registraron fuertes retrocesos en indumentaria, cuero y calzado.
El impacto en Amesud ya se refleja en el empleo y en los niveles de fabricación. La empresa pasó de tener 430 trabajadores a unos 250 en la actualidad, mientras que su producción mensual descendió desde las 700 toneladas registradas en 2018 a apenas 150 toneladas durante 2025. Desde la firma incluso admitieron que analizan aplicar suspensiones y reducciones horarias ante el desplome de la demanda.
La crisis de Amesud expone el difícil panorama que atraviesa la industria nacional, particularmente en sectores ligados al consumo masivo no esencial. Empresarios textiles sostienen que el aumento de tarifas, alquileres y servicios básicos redujo la capacidad de compra de las familias, desplazando el gasto en ropa y artículos para el hogar.
En paralelo, desde Pro Tejer advirtieron sobre el crecimiento exponencial de las importaciones. Solo en 2025, el ingreso de prendas y productos textiles del exterior aumentó un 185% en volumen. La entidad también cuestionó la falta de medidas de protección para la producción local y reclamó una reforma impositiva que alivie la carga fiscal sobre las empresas nacionales. Según indicaron, cerca de la mitad del valor final de una prenda comercializada en un shopping corresponde actualmente a impuestos.
