Afiliados | 07 de marzo
La primarización se afianza en la economía argentina
Récord del agro, pero sin impacto en la industria de maquinaria agrícola.
La actividad agropecuaria volvió a ubicarse en el centro del crecimiento económico durante 2025 y alcanzó su nivel más alto en más de tres décadas. Sin embargo, el desempeño récord del sector no logró derramar sobre eslabones clave de la cadena de valor agroindustrial, en particular la fabricación de maquinaria agrícola, que atraviesa un escenario adverso marcado por la apertura importadora y la pérdida de competitividad de la producción local.
De acuerdo con un indicador privado elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la producción de la cadena agropecuaria alcanzó un máximo histórico desde que se inició la serie en 1993. En diciembre, el índice se ubicó 1,7% por encima del mes previo y resultó 11,3% superior al mismo período de 2024. En el esquema económico vigente, el agro y la intermediación financiera se consolidaron como los sectores más favorecidos, en contraste con el retroceso del comercio, la industria y la construcción.
Pese a ese desempeño excepcional, el impulso del campo no se tradujo en una reactivación de la industria de maquinaria agrícola —que incluye sembradoras, pulverizadoras y tractores—, uno de los núcleos históricos del entramado productivo vinculado al agro. Por el contrario, durante 2025 se verificó un fuerte crecimiento de las importaciones, especialmente de pulverizadoras autopropulsadas provenientes de Brasil, que desplazaron a la producción nacional.
Un informe del Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino (IDAA) advirtió que las importaciones de este tipo de equipos se duplicaron respecto de 2024 y alcanzaron un volumen cinco veces superior al promedio anual del período 2020-2023. El 91% de esas compras externas tuvo origen brasileño. En uno de los casos relevados, una empresa de ese país pasó de patentar apenas tres unidades en Argentina en 2024 a registrar 61 en 2025.
La competencia externa impacta de lleno sobre fabricantes locales como Metalfor, Pla —recientemente adquirida por John Deere, aunque con fuerte arraigo productivo en el país— y Caimán. Según especialistas del sector, las compañías multinacionales cuentan con ventajas decisivas, como líneas de financiamiento más accesibles para los productores, imposibles de igualar por las firmas nacionales. A ello se suma que la industria local enfrenta costos dolarizados en aumento, lo que erosiona aún más su competitividad.
El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), que se construye a partir de doce indicadores representativos del sector ajustados por estacionalidad, mostró además que el desempeño no fue homogéneo. En diciembre, seis componentes registraron subas y otros seis presentaron caídas, reflejando un crecimiento desigual dentro del propio complejo agroindustrial.
Entre los retrocesos del último mes del año se destacaron la molienda de soja y de girasol, ambas con una baja del 2,7% respecto de noviembre, en un contexto de fuerte orientación exportadora de los granos. También disminuyeron la faena aviar y bovina, las exportaciones de los principales complejos agropecuarios —con una caída del 0,9%— y la producción de leche. En contraste, mostraron variaciones positivas las labores agrícolas, la molienda de cereales como trigo y cebada, la elaboración de biodiésel y bioetanol, y la faena porcina.
En materia de comercio exterior, el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) informó que las exportaciones del campo y su industria asociada alcanzaron en 2025 el tercer mayor registro de la última década. Las ventas crecieron 9,3% interanual y totalizaron 50.549 millones de dólares, impulsadas principalmente por los complejos sojero, triguero, girasolero y la carne vacuna, aun en un contexto de precios internacionales menos favorables.
Un factor clave fue la eliminación temporaria de las retenciones al complejo sojero, que generó un adelantamiento de exportaciones por unos 7.000 millones de dólares en septiembre, un volumen que probablemente se reste de las ventas externas previstas para 2026. Según el CAA, el complejo sojero explicó exportaciones por cerca de 20.900 millones de dólares, con una suba interanual del 9,6%. También crecieron las cadenas de trigo y girasol, mientras que el maíz y la cebada mostraron retrocesos.
El contraste entre un agro en niveles récord y una industria de maquinaria golpeada por las importaciones vuelve a poner en evidencia la profundización de la primarización económica. Un modelo que potencia la exportación de materias primas, pero que deja al margen a sectores industriales estratégicos para el desarrollo, el empleo y el agregado de valor en el país.
