Miércoles 8 de Abril de 2026

Gremiales | 08 de abril

La industria textil se desploma: actividad en mínimos históricos y más de 20 mil empleos perdidos

La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Según datos del sector, la actividad tocó su nivel más bajo desde que existen registros y ya se perdieron más de 20.000 puestos de trabajo desde fines de 2023, en el marco del actual modelo económico impulsado por el gobierno de Javier Milei.

De acuerdo al último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas, en enero la producción del sector registró una caída interanual del 23,9%, muy por encima del retroceso promedio de la industria en general, que fue del 3,2%. Se trata del peor dato desde el inicio de la serie en 2016.

El deterioro no se limita a la producción. La utilización de la capacidad instalada también refleja la profundidad de la crisis: mientras el promedio industrial se ubicó en el 53,6%, el sector textil apenas alcanzó un 24%, marcando un piso histórico y evidenciando un fuerte aumento de la capacidad ociosa.

Empleo en retroceso constante

El impacto más sensible se verifica en el empleo. Los rubros vinculados —textil, confección, cuero y calzado— contabilizaban hacia diciembre de 2025 unos 100.000 trabajadores formales, lo que implica una pérdida de 12.000 puestos en apenas un año.

La tendencia, además, no muestra signos de recuperación. Desde febrero de 2024, el empleo en estas actividades registra caídas interanuales consecutivas, acumulando una destrucción de más de 20.000 puestos desde el inicio del actual ciclo económico.

Importaciones bajo la lupa

Otro de los factores que agravan el escenario es el crecimiento de importaciones a precios considerados irregulares por el sector empresario. Según FITA, más del 70% de los productos textiles ingresan al país con valores muy por debajo de los antecedentes históricos e incluso sin cubrir costos básicos de producción.

Desde la entidad advierten que se detectaron casos extremos, como remeras importadas por menos de un centavo de dólar, toallas a valores inferiores a 30 centavos por kilo o jeans por debajo de un dólar. Para los industriales, estas prácticas generan una competencia desleal que golpea aún más a la producción nacional.

En ese contexto, la directora ejecutiva de la entidad, Celina Pena, reclamó la intervención del Estado para corregir estas distorsiones. Señaló que existen herramientas legales para evitar la subfacturación y remarcó la necesidad de aplicarlas para proteger el empleo, sostener el entramado productivo y garantizar condiciones equitativas de competencia.

Un sector en alerta

Con indicadores en caída, fábricas trabajando muy por debajo de su capacidad y una pérdida sostenida de puestos de trabajo, la industria textil se consolida como uno de los sectores más golpeados del actual contexto económico.

 

El escenario abre interrogantes sobre su sostenibilidad en el corto plazo y reaviva el debate sobre el impacto de la apertura comercial, el tipo de cambio y las políticas industriales en la producción nacional.

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