Gremiales | 21 de enero
La industria textil atraviesa su peor momento: la capacidad instalada cayó por debajo del 30%
La crisis de la industria textil argentina alcanzó un nuevo piso histórico. Según datos oficiales difundidos por el INDEC correspondientes a noviembre de 2025, el sector registró una utilización de la capacidad instalada del 29,2%, el nivel más bajo desde que se mide el indicador y una señal contundente del profundo deterioro productivo que atraviesa la actividad.
El dato confirma una tendencia descendente que se viene profundizando en los últimos meses y que posiciona a la industria textil como una de las más golpeadas dentro del entramado industrial. En términos generales, la utilización de la capacidad instalada de la industria se ubicó en 57,7%, muy por debajo del 62,3% registrado en noviembre del año anterior, lo que refleja un deterioro extendido de la actividad económica.
El relevamiento oficial muestra que 9 de los 12 sectores industriales analizados presentan peores niveles de utilización que hace un año, lo que evidencia que la crisis no se limita a casos puntuales, sino que tiene un carácter generalizado. Sin embargo, el desplome del sector textil destaca por su magnitud y por el impacto directo en el empleo.
De acuerdo con cifras oficiales, desde diciembre de 2023 la industria textil ya perdió alrededor de 16.000 puestos de trabajo directos. En las últimas semanas, esa dinámica se tradujo en nuevos conflictos laborales, con despidos, suspensiones y reducciones de turnos en distintas plantas del país.
Uno de los casos más resonantes fue el de TN & Platex, una de las principales empresas del rubro, que avanzó con suspensiones y cesantías al argumentar niveles de producción comparables a los registrados durante la pandemia. La situación se repite en otras firmas del sector, donde la caída de la actividad obliga a paralizar líneas de producción y reducir personal.
El derrumbe de la industria textil responde a una combinación de factores. Por un lado, la fuerte retracción del consumo interno limita la demanda de indumentaria y productos textiles. Por otro, el incremento de las importaciones, en especial desde Asia, y la creciente circulación de ropa usada que ingresa al país generan una competencia que presiona aún más sobre la producción nacional.
Con fábricas operando a menos de un tercio de su capacidad, empleo en retroceso y un mercado interno deprimido, el sector textil enfrenta uno de los escenarios más críticos de las últimas décadas, mientras sindicatos y empresarios advierten que, de no revertirse la tendencia, el impacto social y productivo seguirá profundizándose.
