Gremiales | 20 de febrero
"Esto se resuelve con lucha, salgamos a pelear por nuestra dignidad", pidió Abel Furlán
En el marco del paro general y mientras la Cámara de Diputados debatía la reforma laboral, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) encabezó la movilización del Frente de Sindicatos Unidos hacia la Plaza de los Dos Congresos. Allí, su secretario general, Abel Furlán, lanzó un duro mensaje contra quienes acompañaron la iniciativa oficialista y llamó a profundizar el plan de lucha.
“Esto se resuelve con disputa, se resuelve con lucha, no ahí adentro traicionando lo más sensible y lo más digno que tiene cada trabajador, que es su fuente de trabajo”, afirmó el dirigente metalúrgico ante una multitud de trabajadores y trabajadoras que se concentraron para rechazar el proyecto impulsado por el Gobierno.
Furlán advirtió que no se puede naturalizar el deterioro del empleo y del poder adquisitivo. “No podemos aceptar que cientos de miles de trabajadores pierdan su trabajo todos los días, o que tengan que tener tres empleos para garantizar la canasta alimentaria”, sostuvo.
La movilización fue la cuarta acción coordinada por el Frente de Sindicatos Unidos desde su conformación. En las últimas semanas se realizaron protestas en Córdoba y Rosario, una masiva concentración frente al Congreso cuando el Senado trató la iniciativa y, finalmente, la convocatoria de este jueves mientras el proyecto avanzaba en Diputados.
Durante su discurso, Furlán convocó a sostener la presencia en las calles. “Los convocamos a mostrar rebeldía, los convocamos a salir a la calle. Es posible transformar esta realidad que nos duele. Es posible salir a pelear por nuestra dignidad”, expresó.
El dirigente cerró con un llamado concreto a intensificar las medidas de fuerza: “Exijamos un paro de 36 horas, con movilización las primeras 12 horas y luego paro activo en todo el país durante 24 horas. Ese es el camino”.
El mensaje del titular de la UOM suma presión en un escenario de creciente conflictividad sindical, en momentos en que la reforma laboral avanza en el Congreso y reconfigura el mapa de tensiones entre el Gobierno y el movimiento obrero organizado.
