Miles de trabajadores se concentraron este jueves en las inmediaciones del Congreso de la Nación Argentina en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. La jornada estuvo marcada por un fuerte operativo de seguridad, el edificio legislativo rodeado de vallas y un paro general de 24 horas que impactó de lleno en la actividad del centro porteño.
Desde la medianoche rige la huelga convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), que paralizó servicios de transporte, bancos y comercios. La conducción de la central obrera resolvió no movilizar hacia el Parlamento y llamó a que “no haya nadie en la calle” como forma de expresar el rechazo al proyecto oficial.
Oficialismo con quórum ajustado
En paralelo a la protesta, el oficialismo logró reunir el quórum necesario en la Cámara de Diputados para iniciar el tratamiento de la iniciativa. En una negociación voto a voto, consiguió además que la discusión se realice por capítulos y no por artículos, una modalidad que agiliza el debate de uno de los proyectos clave del programa económico del Ejecutivo.
Puertas adentro, las conversaciones continuaban contrarreloj: con números ajustados, cada banca resulta determinante para sostener la apertura de la sesión y avanzar en la aprobación del texto.
Marchas y columnas frente al Parlamento
A diferencia de la CGT, el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu) —que nuclea a gremios como la UOM, Aceiteros y las dos CTA— sí se movilizó hacia la Plaza del Congreso. Las columnas se desplegaron sobre la Plaza de los Dos Congresos y la avenida Rivadavia, con consignas contra la reforma y críticas al rumbo económico del Gobierno.
También participaron organizaciones de izquierda como el Partido Obrero, el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y el Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), entre otras agrupaciones sociales y políticas.
Entre los manifestantes se observaron columnas de sindicatos docentes, marítimos, molineros e industriales, además de trabajadores del Hospital Garrahan y agrupaciones de jubilados que cada miércoles realizan su tradicional ronda en el lugar. En la zona de Hipólito Yrigoyen se registró una presencia más reducida de sectores peronistas y movimientos sociales.
Fuerte operativo y tránsito restringido
El perímetro del Congreso permanecía cercado por un amplio vallado custodiado por efectivos de la Gendarmería y la Policía Federal. El tránsito fue restringido en varias arterias del centro y los sistemas de riego de la plaza funcionaban fuera de su horario habitual, en el marco del dispositivo preventivo dispuesto por el Ejecutivo.
Con el debate abierto en el recinto y la calle convertida en escenario de protesta, la discusión por la reforma laboral volvió a evidenciar la tensión entre el Gobierno y el movimiento sindical, en una jornada atravesada por la pulseada política dentro del Congreso y la movilización social en sus puertas.
