Martes 9 de Junio de 2026

Gremiales | 09 de junio

Un informe de la UBA y el CONICET advierte que el salario mínimo perdió dos tercios de su poder adquisitivo desde 2011

El salario mínimo, vital y móvil atraviesa uno de los momentos de mayor deterioro de las últimas décadas y actualmente exhibe un poder de compra inferior al que tenía a comienzos de siglo. Así lo señala un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET, que analiza la evolución histórica de este indicador y su impacto sobre las condiciones de vida de los trabajadores.

De acuerdo con el relevamiento, el salario mínimo vigente alcanzó en abril de 2026 los $357.800 mensuales, una cifra que representa una pérdida acumulada del 39,3% en términos reales desde noviembre de 2023. El informe sostiene que, para recuperar la capacidad adquisitiva que tuvo en sus mejores momentos históricos, el ingreso mínimo debería ubicarse actualmente entre $1,5 y $1,8 millones mensuales.

Los investigadores destacan que el retroceso no es un fenómeno reciente ni exclusivo de una sola administración, sino el resultado de una tendencia de largo plazo. El punto más alto de la serie se registró en septiembre de 2011, cuando el salario mínimo alcanzó un valor equivalente a más de un millón de pesos actuales. Desde entonces, el indicador inició un proceso de deterioro sostenido que se profundizó en distintos períodos económicos.

Según el estudio, la pérdida acumulada desde aquel máximo histórico alcanza aproximadamente el 66%, llevando al salario mínimo real a niveles inferiores incluso a los observados durante 2001, en plena crisis económica y social.

El trabajo también advierte que desde mediados de 2025 el SMVM registra una seguidilla de caídas mensuales frente a la inflación. Durante diez meses consecutivos, los incrementos nominales quedaron por debajo de la evolución de los precios o resultaron insuficientes para compensar las pérdidas acumuladas, consolidando una tendencia descendente que afecta especialmente a los sectores de menores ingresos.

La investigación recuerda que cuando fue creado, en 1964, el salario mínimo tenía como objetivo garantizar el acceso a una canasta integral de bienes y servicios para una familia trabajadora. La legislación contemplaba no sólo la alimentación, sino también vivienda, educación, salud, transporte, recreación y previsión social.

Sin embargo, los autores sostienen que la distancia entre aquel objetivo original y la realidad actual se amplió significativamente. El salario mínimo vigente se encuentra lejos de cubrir el conjunto de necesidades que justificaron su creación y perdió capacidad para funcionar como referencia efectiva de bienestar para los trabajadores.

El informe también vincula el deterioro del salario mínimo con un contexto más amplio de pérdida de ingresos laborales. En ese sentido, señala que los salarios del sector privado registrado acumulan una caída real respecto de sus máximos históricos, mientras que las remuneraciones del sector público presentan retrocesos aún más pronunciados.

A su vez, los investigadores advierten sobre el impacto que la desaceleración económica tuvo en el mercado laboral formal. La reducción de puestos de trabajo registrados y las dificultades que enfrentan sectores como la industria y el comercio aparecen como factores que profundizan el escenario de fragilidad para millones de trabajadores.

Las conclusiones del estudio reabren el debate sobre el rol del Consejo del Salario y la necesidad de actualizar periódicamente el ingreso mínimo para evitar que continúe perdiendo capacidad de compra frente a la inflación. Para los especialistas, la evolución del SMVM sigue siendo uno de los indicadores más relevantes para medir la situación social y laboral del país.

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